Desde muy pequeña encontré en el arte un hogar. Comencé cantando en un coro, y esa primera toma de contacto abrió un camino que pronto me llevó a la danza y esta, a la interpretación. A través del cuerpo aprendí a sentir, a escuchar y a expresarme. Recuerdo la primera vez que estrené en un teatro: la emoción, el subidón y los nervios… Y despertó algo en mi… Supe que ese era mi mundo y mi pasión.
Desde entonces, habito la interpretación como un espacio de verdad, sensibilidad y entrega, una manera de mirar y estar en la vida